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PorValentina Viviani - Terapeuta Ocupacional

¿Qué es la Terapia Ocupacional Infantil?

Terapia Ocupacional Infantil: qué es y cuáles son sus beneficios

La Terapia Ocupacional es una profesión del área de la salud que se ocupa de la promoción de la Salud y el Bienestar a través de la ocupación.

El/la Terapeuta Ocupacional que trabaja con población Infanto-Juvenil se encarga que el niño o niña logre el mejor desempeño posible en su quehacer habitual, participando plenamente en sus actividades cotidianas. Ya sean en el hogar, de auto-cuidado, juego y tiempo libre, en el establecimiento educativo y/o con grupos de pares.

¿Cómo los Terapeutas Ocupacionales logran este resultado?

Los Terapeutas Ocupacionales logran este resultado potenciando las habilidades de las personas para realizar sus tareas cotidianas, ya sean motoras, cognitivas, sensoriales y/o sociales, favoreciendo su capacidad para participar, o mediante la adecuación del entorno físico o social para fomentar la participación. Esto lo realizará a través de actividades con sentido y motivación para el niño o niña, como por ejemplo el juego*

psicología infantil

 

¿Cuándo es necesario acudir a un Terapeuta Ocupacional?

Acudir a un Terapeuta Ocupacional se hace necesario cuando exista alguna problemática a nivel motor, sensorial, cognitivo o de la conducta social, que impida o dificulte al niño o niña llevar a cabo sus quehaceres cotidianos  en forma autónoma e independiente.

Algunos ejemplos de problemas que dificultan la participación del niño o niña pueden ser:

*La experiencia y el juego serán el motor del tratamiento de un Terapeuta Ocupacional

El juego en la Terapia Ocupacional y la exploración son la actividad principal del niño. Desde que nace comienza a conocer el mundo que lo rodea a través de sus sentidos, a la vez que empieza a moverse cada vez más para lograr conocer todo lo que tiene a su alrededor. Al principio con su boca, luego con sus manos y el resto del cuerpo. Esta es una conducta completamente normal y necesaria para el desarrollo. Los Terapeutas Ocupacionales ocuparán el juego y la exploración para fomentar las habilidades descendidas de los niños y niñas, potenciando el óptimo desempeño de éstas. Al mismo tiempo, que se favorecen: la motivación, la autoconfianza, la organización de su conducta, la planificación de las actividades y la creatividad

PorKatiuska Lavado - Psiquiatra

¿Qué es el Trastorno de Espectro Autista? Definición y caracterización

El Trastorno del Espectro Autista es una condición del neurodesarrollo, que se caracteriza por dos ejes, las dificultades en la comunicación social recíproca y por tener intereses repetidos y estereotipados.

Se describe desde el año 1911 el término autismo, y ha sido mencionado por diferentes autores y en distintas clasificaciones, sin embargo la actual clasificación lo denomina Trastorno del Espectro Autista, el cual incluye a los pacientes con Síndrome de Asperger.

Su frecuencia es mayor en hombres que en mujeres, y las prevalencias más altas en los últimos años se podrían deber a varios motivos: a que los criterios no son tan estrictos, a un aumento de la conciencia de la existencia del trastorno, o efectivamente a un aumento real de su frecuencia.

Dentro de los ejes del diagnóstico se mencionan las dificultades en la comunicación, que se puede observar en déficit en conductas de comunicación no verbal (dificultades en el contacto visual), déficit en la reciprocidad socioemocional (bajos intereses y emociones compartidas)  y déficit en el desarrollo de relaciones, que pueden ir desde dificultades en ajustar el comportamiento en distintos contextos, hasta la ausencia de interés en otras personas.

El otro eje del diagnóstico incluye patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, dentro de lo que podemos tener rigidez en rutinas,  intereses muy restringidos y movimientos o habla estereotipada.

Los síntomas en general se pueden reconocer desde el segundo año de vida, entre los 12 y los 24 meses. Los primeros síntomas implican retraso en el desarrollo del lenguaje, falta de interés social, patrones de juego extraños y patrones de comunicación poco usuales.

A partir del segundo año en adelante, es más evidente la ausencia de juego y los comportamientos repetitivos.

Se describe que los pacientes con trastorno del espectro autista fallan en la capacidad de reconocer los estados mentales propios y de otros (teoría de la mente). Pueden presentar además alteraciones en otras áreas: trastornos del sueño, desregulación sensorial (hipo o hiperreactividad), agresividad, dificultades en la alimentación, dentro de otras.

niño autista

Los pacientes con Trastorno del Espectro Autista tienen altas tasas de comorbilidad, es decir, concomitancia de otra patología, entre las que podemos nombrar como más frecuentes están el trastorno por déficit atencional e hiperactividad, la discapacidad intelectual, los trastornos ansiosos o depresivos, presentándose estos últimos con mayor frecuencia en la adolescencia.

Se ha establecido relación entre las vacunas, específicamente la tresvírica, y el autismo. Esta asociación se origina por un artículo publicado en 1998, sin embargo, luego de la publicación, el mismo autor se retracta, debido a errores metodológicos en su investigación. Pese a eso ha quedado la idea de que pueden estar asociadas, lo que no es así, y ha sido descartado en repetidos estudios que concluyen que no existe asociación entre las vacunas y el trastorno de espectro autista. 
 
Muchas veces el cine ha retratado personajes que están dentro del espectro autista. De ese amplio listado quisiéramos destacar la película “Mary and Max” (2009, director Adam Elliot), que muestra la relación de 2 personajes que, a pesar de sus evidentes diferencias, logran conectar de un modo especial, lo cual la hace una obra que nos puede hacer comprender la manera de ver el mundo de un adulto que padece esta condición.  
 

Es importante la pesquisa precoz, por lo que se debe estar atento a los hitos del desarrollo esperables y a los indicadores que nos harían sospechar esta condición, como un bebé sin sonrisa social o sin atención conjunta, lo que puede ser detectado en los controles sanos. Existe en atención primaria la escala CHAT, que se aplica a los 18 meses y puede sugerir un alto o bajo riesgo (no hace diagnóstico), y nos daría la indicación de evaluación por especialista.

Si existe la sospecha de TEA, se debe realizar una evaluación multidisciplinaria con énfasis en el desarrollo cognitivo, lenguaje, y habilidades sensoriales y motoras. Existen cuestionarios estandarizados que apoyan al diagnóstico, sin embargo éste es clínico.

Existen intervenciones efectivas en autismo, las que debieran tener inicio a la menor edad posible, y de manera idealmente intensiva, donde uno de los objetivos principales es trabajar habilidades sociales con metas individuales. La meta de la terapia es aumentar el nivel de inclusión social.

Se puede además dejar apoyo de fármacos para el manejo de síntomas como la irritabilidad y la hiperactividad, por lo que es relevante siempre la evaluación médica y de un equipo multidisciplinario.

 
 
 
 
PorDaniel Lavado - Psiquiatra

Crisis Social en Chile 2019 – 2020

Chile en tiempos de crisis social, ¿cómo enfrentarlo del punto de vista mental? ¿Es necesario consultar?

Durante los años 2019 y el actual 2020 nuestro país a estado atravesando un escenario de acontecimientos sociales de variada índole que se denomina por los medios como “Crisis social en Chile”  que, como es de esperar, ha afectado el diario vivir de nuestra población general.

Siempre es aconsejable mantener un autocuidado de nuestra salud mental en la medida de lo posible, sin embargo existe un grupo más vulnerable a estos hechos que han presentado en estos días una mayor necesidad de consultar a especialistas del área.

Incluso han habido casos en que personas que nunca habían acudido a un profesional lo están haciendo, dada la contingencia social y dada la dificultad en algunos momentos de sobrellevar lo que ocurre.

¿Qué síntomas puede conllevar esta crisis?

Los síntomas generales son más o menos similares: ansiedad, sensación de angustia, llanto fácil, dificultad para concentrarse, trastorno del sueño y estrés. En otros casos más agudos existe presencia de miedo, incertidumbre, irritabilidad, desánimo y desmotivación. En el extremo de este continuo se han registrado situaciones de pacientes con exposición a un evento traumático, lo que ha llevado a una evitación persistente de estímulos asociados con el trauma y un deterioro significativo del funcionamiento social y laboral del individuo.

¿Es necesario consultar un especialista? Aquí te mostramos algunos conceptos que nos indican cuando hacerlo y la descripción de cada uno.

Entonces dado lo descrito, creemos que resulta importante recordar algunos conceptos para saber cuándo sería apropiado consultar con un especialista. Existen 3 cuadros a considerar:

1) El Trastorno de adaptación (estrés)

El Trastorno adaptativo es un problema frecuente que genera gran malestar para la persona que lo vivencia, principalmente por la sensación que la crisis que se enfrenta es de difícil manejo psíquico, sin lograr vislumbrar una solución, principalmente por la sensación de que la situación a la que se enfrenta es de difícil manejo psíquico. La situación no habría surgido sin la acción de un hecho desencadenante.

Se manifiesta principalmente por una disminución de la sociabilidad, de la actividad laboral y cambios temporales del comportamiento. El cuadro resulta comprensible, es decir puede producirse identificación con lo que ocurre.

La crisis social por la que atraviesa Chile ha resultado ser un factor gatillante de cuadros clínicos de esta índole, al tratarse de una situación de gran incertidumbre y difícil solución a corto plazo.

El Trastorno de adaptación

La clínica contempla disminución del humor, presencia de ansiedad o preocupación, sentimientos de incapacidad para resolver problemas, para planificar el futuro, así como cierto deterioro en la ejecución de la rutina diaria. La mayoría de estos trastornos son tratados con buenos resultados por los equipos de salud, se tratan de manera ambulatoria. El objetivo es restituir lo más rápidamente posible el funcionamiento psíquico, previo a la aparición del trastorno.

2) El Trastorno por estrés agudo

El Trastorno por estrés agudo se caracteriza por la aparición de ansiedad y de  otros síntomas (como, por ejemplo, alteración de la percepción), que ocurren durante el mes que sigue a la exposición de un evento altamente traumático.

Los síntomas causan un malestar clínico marcado, interfieren con la actividad del individuo o afectan su capacidad de resolución de tareas indispensables. Este cuadro debe durar al menos 2 días y no se debe prolongar más allá de las 4 semanas posteriores al evento traumático. Se pueden consignar síntomas tales como desesperación y desesperanza, y en ocasiones son lo suficientemente intensos como para cumplir con los criterios de un episodio depresivo.

El Trastorno por estrés post-traumático

Se trata de un fenómeno transitorio, de gravedad importante y que surge en un individuo sin un trastorno mental previo aparente, como una respuesta a una situación de estrés excepcional. Si el cuadro persiste por más de 1 mes puede llevar a la aparición de un estrés post traumático.

3) El Trastorno por estrés post traumático.

El Trastorno por estrés post traumático se presenta como una respuesta tardía a un hecho estresante y es provocado por eventos que causan malestar generalizado en casi todo el mundo, o sea es de naturaleza comprensible.

Ocurre en contextos de catástrofes naturales o producidas por el hombre, los accidentes graves, torturas, violaciones o ser testigo de un crimen.

En una pequeña proporción el trastorno puede mantenerse durante años. Se observa un estado de “hiperalerta” en el paciente: insomnio, pesadillas y un incremento de las reacciones de sobresalto. Son característicos los síntomas de ansiedad y depresión, así como también se ha visto, en algunos casos, un consumo anormal de alcohol como factor agravante.

Además del evento traumático deben estar presentes evocaciones o representaciones del acontecimiento en forma de recuerdo, o imágenes durante la vigilia o de ensueños reiterados.

Para su diagnóstico se requiere

1.- exposición a un evento traumático

2.- que el evento vuelva a experimentarse de forma persistente (como recuerdos y/o sueños perturbadores, sensación de revivir la experiencia, etc.)

3.- una evitación por parte del paciente de aquellos estímulos asociados con el trauma

4.- síntomas persistentes de mayor activación ausentes previamente (por ejemplo insomnio, irritabilidad o ataques de ira, dificultad para concentrarse y respuestas de sobresalto exageradas)

La reciente crisis social en Chile ha sido en muchos casos un detonante para el resurgimiento de miedos y angustias, llevando a rememorar un pasado no tan lejano en nuestro país, en especial para aquella población que experimentó dichos acontecimientos, ya sea directa o indirectamente.

En estos casos resulta fundamental no sólo tratar los síntomas, sino además evitar que estos se se hagan permanentes, lo cual podría causar una mayor dificultad en su manejo tanto farmacológico como psicoterapéutico. Si usted presenta algunos de estos síntomas, buscar ayuda profesional sería una alternativa para poder enfrentar estas situaciones de crisis social y tratar el cuadro en caso de ser necesario.